Al momento de contar con un saldo a favor considerable en la declaración anual de ISR, muchos directores financieros prefieren mantener retenida la liquidez con tal de «no levantar la mano» ante la autoridad fiscal. Sin embargo, asumir esa postura puede costar caro en costo de oportunidad.
Para tomar la decisión correcta, es vital evaluar dos factores clave: tu necesidad de capital de trabajo y el origen técnico de la contribución.
Devolución de impuestos: Liquidez directa con mayor rigor
La devolución de impuestos implica solicitar al SAT el depósito del saldo a favor directamente a la cuenta bancaria de la empresa.
- Cuándo conviene: Cuando la empresa necesita liquidez inmediata para capital de trabajo, inversiones operativas o pago a proveedores.
- El reto: La autoridad revisará a detalle la contabilidad. Conforme al artículo 22 del Código Fiscal de la Federación (CFF), el SAT dispone de un plazo general de 40 días hábiles para resolver la solicitud. No obstante, en la práctica suele requerir información adicional (subcontratación, materialidad, proveedores, estados de cuenta), extendiendo el plazo de revisión.
Si la contabilidad, los CFDI y los actos jurídicos están perfectamente amparados en cuanto a razón de negocios y materialidad, la devolución es una vía limpia para recuperar fondos retenidos.
Compensación: Simplificación operativa con limitante legal
La compensación permite saldar una deuda tributaria propia utilizando un saldo a favor previamente generado.
- Cuándo conviene: Cuando se busca reducir el impacto de desembolsos en las siguientes declaraciones mensuales y se prefiere un proceso de gestión interna sin un trámite formal de cobro.
- El marco legal actual: Debes considerar la limitación impuesta en el artículo 23 del CFF. Tras la eliminación de la compensación universal, solo es posible realizar compensación contra el mismo impuesto (por ejemplo, ISR a favor contra ISR a cargo de periodos posteriores). En el caso del IVA a favor, el artículo 6 de la Ley del Impuesto al Valor Agregado establece que únicamente procede el acreditamiento contra el IVA de meses posteriores o la solicitud de devolución.
El veredicto para las PyMEs
No existe una respuesta única. Si tu empresa cuenta con expedientes de soporte bien blindados y necesita flujo de caja para operar, solicitar la devolución de impuestos es la estrategia óptima. Si tu estructura administrativa busca agilidad operativa y proyecta saldos a cargo en los siguientes meses, la compensación facilitará el cumplimiento sin incurrir en revisiones exhaustivas previas.